El Real Madrid se coronó campeón de Liga por trigésimo segunda vez en su historia. No se trata, pues, de un logro infrecuente en la historia del club blanco, pero sí conviene ponerlo en perspectiva. Lo ha hecho imponiéndose a un equipo que, al margen de consideraciones subjetivas, ha ganado más que nadie en los últimos tres años. Sólo el Madrid le ha resistido. Primero, en la Copa. Y, ahora, en la Liga, la competición que, según insólito consenso entre Jose Mourinho y Pep Guardiola, premia siempre al mejor.
El Pipa siempre está. Como en 2008, anotó el gol que propició el alirón blanco. Higuaín está siempre que se le necesita. Y Mou lo sabe mejor que nadie.
Puñalada a la contra. El Madrid dejó en San Mamés otro contragolpe de libro, exhibiendo la que, posiblemente, ha sido su mejor arma ofensiva a lo largo de esta temporada.
Cristiano perdonó. Volvió a fallar desde el punto de penalti y perdonó un par de ocasiones clarísimas ante Iraizoz. Perdió el paso de la lucha del Pichichi con Leo Messi.
Adjunto fotos del 11º Aniversario de nuestra Penya, en la pudimos disfrutar de las actividades programadas y de un gran ambiente, además con el premio final de la celebración de la victoria del Real Madrid en el Camp Nou.
El Campeonato de Guiñote quedó con los siguientes vencedores:
1º – CAPERA y J.PIZARRO……………..…….2 jamones
2º – JM BELTRAN y MANOLO SAFONT….2 chorizos
3º – J.CID y PACO BELTRAN………………2 botellas vino
El lote ANTICRISIS que sorteamos la afortunada fue ELENA VALLS (adjuntamos foto).
También adjuntamos fotos de la Baldanada en el descanso del partido.
Gracias a todos por participar y vivir juntos esta jornada de madridismo.
Una Liga más y un complejo menos. El Real Madrid venció en el Camp Nou, se aseguró prácticamente el campeonato y se liberó de un trauma que le tenía endemoniado desde hace demasiado tiempo. Ya no volverá a sentirse inferior contra el Barcelona, al menos hasta donde alcanza la mirada. Las buenas sensaciones se confirman y las distancias se borran. Ya no hay ventaja del Barça, ni superioridad técnica, ni tampoco la autoridad moral que se derivaba del buen juego y del estilo universitario, casi angelical, de sus mejores jugadores. En esta ocasión, y para completar el cambio de guión, el malo de la película fue Dani Alves, suya la patada mil veces repetida y condenada.
Las conquistas son múltiples. Mourinho ganó, por fin, en el Camp Nou y el partido le dio la razón en todos los debates abiertos. Machaconamente. Marcó Khedira, Coentrao cumplió con nota y apuntilló Cristiano. Hubiera faltado el gol de Pepe y el primero casi lo marcó él. Echarse atrás y ceder la pelota dio resultado. El reparto porcentual de posesión (73/27) se observa ahora como una anécdota menor. Visto el desenlace, el sacrifico defensivo de Özil y Di María sólo puede calificarse de heroico. Ni siquiera dio tiempo a reprocharle tanta prudencia al entrenador: la sentencia de Cristiano llegó tres minutos después del empate de Alexis.
Si Mourinho suele tenerse en altísima estima hoy no le faltan razones. Si su ego es de natural disparado, será normal el tiroteo, el que nos espera. Todo le salió bien, perfecto, diríamos, sin necesidad de que su equipo jugara un gran partido. Hasta el Barcelona le salió bien, perfecto, diríamos, especialmente Guardiola.
Pases. Se veía venir. Tan romántico se ha vuelto Pep, tan deseoso de distinguirse del lado oscuro, que ha despreciado por vulgar el objetivo último del juego en cuestión: marcar goles. Lo decía Belmonte en la biografía del torero escrita por Chaves Nogales. “No es lo mismo dar pases que torear”. Del mismo modo, no es lo mismo tocar que jugar bien al fútbol, sobre todo cuando tocar se agota en sí mismo, cuando no existe profundidad ni delantero que la culmine. Pretender doblegar así a un equipo como el Real Madrid es como querer matar a un toro a besos.
Y no es cierto que el Barcelona haya reinado en el fútbol mundial jugando así. Su fútbol de distracción, de hermosa distracción, siempre escondía un conejo. Pero no hay sorpresa posible cuando Messi debe ejercer de Xavi y de Messi, de Messi y de Villa, de Iniesta y de Messi. Ayer tuvo que serlo todo, primera línea, segunda y tercera; y se quedó en casi nada. Ayer quedó en clamorosa evidencia la baja forma de los otros bajitos, Xavi a la cabeza. También la necesidad de un delantero, a ser posible perverso. Lo escribió Vila-Matas en el libro de testimonios barcelonistas Cuando nunca perdíamos, título que ahora se aparece premonitorio. “Esta temporada le habrían ido muy bien al Barça tres o cuatro refuerzos (gente malvada, anormal, llegada de los barrios bajos o del extranjero, no hay que temerlos tanto)…”. Pues eso.
Si de algo podrá presumir el Madrid, más que de su juego, será de haberse sentido a gusto en el infierno. Regaló la posesión en beneficio del control. Acortó el campo y presionó con más medida que en otras ocasiones, lo que le permitió hacerlo hasta el final.
Guardiola completó la trampa. La colocación de Tello y Alves como extremos comprimió lo que pretendía descomprimir. Al canterano le pudo Arbeloa y su confianza terminó bajo mínimos. Al brasileño le mató el avance. Alves ha hecho carrera como lateral a base de aparecer en posiciones de ataque como un elemento inesperado e incontrolable. Algo muy similar a lo que sucede con Marcelo y antes ocurría con Roberto Carlos. Adelantarlos los deja sin horizonte y sin sorpresa. Así se sintió Alves delante de Coentrao y así acabó por enloquecer.
El primer gol del Madrid fue de una crueldad absoluta. No sólo porque lo empujara Khedira, sino por la debilidad general que demostró el Barcelona. Pepe ganó el salto a Adriano (desigual emparejamiento), Valdés se encontró con el balón mientras rectificaba una mala salida y Puyol se quedó bloqueado frente a la pelota, incapaz de despejarla.
Es normal. La fijación del Barcelona por salir jugando en todo momento y condición ha llevado a sus futbolistas a atentar contra el sentido común. Lo que es un buen hábito también puede ser nocivo. Lo hemos visto mil veces y es posible que también le sucediera al recio capitán: llegada la hora, dudó si patear la pelota o acunarla. Khedira, sin embargo, no dudó nada. Su histórico gol, el 108 del Madrid, demuestra que los caminos del Señor son inescrutables. También los de Mou.
El tanto dio validez deportiva y moral a la trama de Mourinho. Y al tiempo descubrió la desnudez del Barça. Las ocasiones de gol de las que disfrutó fueron fruto de la prodigiosa inventiva de Messi. La más clara, un pase entre líneas a Xavi, se cerró con un disparo cruzado que rozó Casillas.
Pero insisto, no era el Barça de otras veces. La imprecisión resultaba una enfermedad contagiosa y el equipo carecía de plan alternativo a la invasión besucona. Tantos fueron los balones perdidos que la primera parte dejó la sensación de que el Madrid hubiera podido sentenciar el choque y la Liga con un poco más de atrevimiento. Benzema y Cristiano estaban por la labor…
La entrada de Alexis añadió la mínima sorpresa que pedía el juego del Barcelona. Y se tradujo en el gol del empate, consecuencia de una oleada en la que el Barça quemó sus naves y agotó todos los rebotes del universo.
Golpe. Acuciado por la cercanía del Barça, el Madrid golpeó de inmediato. Di María lanzó la contra y Özil la cargó de inteligencia. Su pase a la carrera de Cristiano hubiera hecho pleno en una bolera. El remate del delantero (centro, aunque le duela) no ofreció dudas. El cuerpo de Cristiano pertenece a una versión superior y probablemente en pruebas (Madeira como la Isla del Doctor Moreau).
El Barcelona se descorazonó por completo. No tenía fútbol, pero tampoco físico para montar un asedio, rematar un córner o ganar un choque. Ni tendrá Liga. Su virtud se ha pasado al misticismo al tiempo que la carnalidad del Madrid se ha vuelto virtuosa. Tenía que ocurrir. Y pasó ayer.
16:00 h. 11º Campeonato de Guiñote de la P.Madridista de Roquetes, con sorprendentes premios a los ganadores.
19:00 h. “Baldanada” popular. Colabora: Alimentació Valls.
20:00 h. Partido de futbol televisado entre el F.C.Barcelona y el Real Madrid, correspondiente a la jornada 35 del Camp. Nacional de Liga.
22:00 h. Vino de honor para finalizar los actos de celebración del Aniversario.
Participa en la “Porra” del partido Barça-R.Madrid por sólo 2 euros, y te llevarás un lote de productos por acertar el resultado.
Además en el descanso del partido sortearemos el LOTE ANTICRISIS (valorado en 100 euros) , si no tienes tu participación no esperes más y hazte con ella.
Habrá muchas sorpresas para los asistentes a nuestro aniversario. No te lo pierdas y vive una tarde de madridismo en nuestra Penya.
La Junta Directiva se reserva el derecho de modificar cualquier acto.
Un hat-trick de Joselu y los tantos de Mosquera y Juanfran firman el triunfo del Castilla, que da un golpe a la Liga y queda con diez puntos de ventaja sobre el segundo
El estadio Ángel Carro fue el escenario del emocionante duelo entre el primer y segundo clasificado. El Castilla y el Lugo se veían las caras en un encuentro crucial para el filial blanco, que tras el triunfo le saca 10 puntos al Lugo, aunque los gallegos tienen un partido menos. Un hat-trick de Joselu y los goles de Mosquera y Juanfran firman el sexto encuentro invicto del filial blanco, que fue un vendaval ofensivo en tierras gallegas. El Castilla suma ya 68 puntos, se mantiene como el mejor conjunto a domicilio del grupo I de la Segunda B y demostró por qué es el líder indiscutible del campeonato.
El Castilla era consciente de que el partido que disputaba en el Ángel Carro era de vital importancia para dar un golpe sobre la mesa y asegurarse la primer plaza. Por ello saltó al césped desde el primer minuto con un ritmo frenético para dejar claro por qué es el líder. Y el primer gol no tardaría en llegar. Los de Toril sólo necesitaron tres minutos para estrenar el marcador, cuando Joselu remató de cabeza un gran centro de Juanfran haciendo el 0-1. El filial era un torbellino imposible de frenar y cinco minutos después, de nuevo el delantero gallego hacía el 0-2, esta vez al convertir una falta directa desde fuera del área. Joselu firmaba así su 17 º tanto en la temporada y encarrilaba la victoria.
El Castilla era dueño y señor del partido y buscaba con ahínco una renta mayor. Casado y Juanfran, en el 9’ y 10’, respectivamente, pudieron marcar el tercero, pero en ambas ocasiones el balón se marchó desviado. Los gallegos no podían frenar el vendaval de los blancos, que no les dejaban opciones, y en el 12’ llegó el 0-3. Un error del portero Escalona, que le pasa la pelota a Mosquera, es aprovechado por el mediocentro blanco para batirle por bajo y sentenciar en el primer cuarto de hora el partido.
La adrenalina se apoderó de los de Toril, que continuaban presionando a su rival en busca de una goleada. Joselu, en el 22’, pudo firmar el 0-4 tras un perfecto centro de Carvajal, pero su remate se marchó desviado por poco. Los locales no bajaron los brazos en ningún momento y en el 37’ Fran Pérez recortó distancias con un testarazo ante el que nada pudo hacer Mejías. Esta acción, lejos de disminuir la ofensiva blanca, la reactivó y en el 44’ primero Morata y después Joselu pudieron aumentar la renta madridista, pero en ambas ocasiones Escalona lo impidió. Y tras los sucesivos avisos llegó el 1-4 poco antes del descanso, cuando Juanfran aprovechó un rechace del portero a remate de Jesé, para marcar a puerta vacía.
Tras el paso por los vestuarios, los locales comenzaron a presionar a su rival en busca de la remontada. Así, Fran Pérez en el 49′ pudo anotar el 2-4 de cabeza, pero su remate se marchó por encima del larguero. Los blancos aún con el partido cerrado querían más y Casado en el 55’ pudo anotar el 1-5, pero su potente disparo desde fuera del área lo despejó Escalona con la mano. Y en 69’ le tocó el turno a Juanfran con un disparo raso con la zurda, pero el balón se fue desviado. Fue en el 81′ cuando Joselu puso la guinda al encuentro marcando su tercer tanto de la tarde y el 18º en la competición liguera tras una perfecta jugada con Casado que culminó el ariete blanco de cabeza. Los minutos corrían y el filial blanco sumaba un nuevo triunfo que le aleja diez puntos respecto al conjunto gallego.
El Madrid afronta con el mayor de los optimismos las etapas reinas de la temporada 2001-12. No es para menos. Es el líder sólido de la Liga, está clasificado para las semifinales de la Champions y tiene los mejores registros goleadores. Puede presumir de haber hecho ya 159 goles, de contar con un tridente atacante que ya suma 101 y con estar a sólo siete tantos del récord histórico de la temporada 1989-90, que logró la Quinta del Buitre (107). Con la media de 3,3 goles por encuentro que lleva el Madrid esta temporada, el récord podría caer ante el Sporting, el día 14. Sin embargo, aún tiene más argumentos para afrontar el futuro a corto plazo con seguridad. Todas las piezas claves en el engranaje de Mourinho llegan a tope a la recta final. Sólo Carvalho y Lass, suplentes, andas renqueantes. Una de las más utilizadas, Khedira, ya está bien. Una de las más importantes, Di María, se incorpora en el momento preciso. Y éste tiene Ángel.
El argentino disputó unos minutos ante el APOEL y mañana, frente al Valencia, será titular tras estar lesionado más de un mes. Llegó su hora. El objetivo es claro para el técnico portugués: quiere rodar cuanto antes a uno de sus futbolistas preferidos para tenerlo al cien por cien de cara a los 18 días decisivos que afrontará el equipo desde mañana mismo. El Madrid se jugará toda la temporada en este corto intervalo de tiempo y ya no es momento de reservar a nadie. Mou sabe que con Di María se compite de otra manera. A él lo considera un jugador crucial para los partidos ‘top’. Por algo fue la temporada pasada el séptimo jugador más utilizado con 2.308 minutos disputados.
Llega la hora de la verdad
El conjunto blanco llega al sprint final de la temporada con seis puntos de ventaja en la Liga, respecto al Barcelona, y con el Bayern en el horizonte como último escollo para alcanzar la final de Champions diez años después. Así, desde el encuentro de mañana ante el Valencia, y hasta el 25 de abril, en la ida de Champions, los blancos se jugarán la Liga y el pase a la final continental. El éxito o el fracaso del curso está en juego. Seis partidos en los que ningún rival regalará nada. El conjunto de Emery pelea por entrar en Champions, el Atlético (tres días después) busca un puesto en Europa, además de la revancha de los derbis. El Sporting, al siguiente fin de semana, quemará una de sus únicas opciones de aferrarse a la categoría. Y palabras mayores serán el clásico del Camp Nou (21 abril) y los duelos con el Bayern (17-25 de abril). Dos enemigos íntimos.
Sobre el papel, el calendario liguero que les queda a los madridistas en los próximos 18 días se antoja más complicado que el del Barça. Los de Mourinho reciben en el Bernabéu al Valencia y al Sporting y tendrán que visitar al Atlético y al Barça. Mientras que los azulgrana, además del Clásico del 14 de abril en el Camp Nou, reciben en casa al Getafe y tendrán que visitar a Zaragoza y Levante; varios de ellos ya con los deberes hechos.
Estas apreturas del calendario harán que en estos días, tanto en el Madrid como en el Barça, las lesiones, las altas y las sanciones sean más decisivas que nunca. La única amenaza blanca serán las tarjetas amarillas. Xabi Alonso, Coentrao y Cristiano llevan cuatro y están a una de la suspensión. Ramos ya se perderá el duelo de mañana en el Bernabéu. El astro portugués vio la última el pasado 28 de enero en Zaragoza, por lo que lleva aguantando la suspensión diez jornadas. El Barça, por su parte, tiene apercibidos a Alexis y a Cesc, tiene tocado a Piqué (baja en Zaragoza) y cuenta con las ausencias de larga duración de Abidal y Villa.
A sólo falta de 4 jornadas para el final del Campeonato, nuestro equipo consigue una gran victoria contra el segundo clasificado que hace que nos situemos en una posición privilegiada para conseguir ganar la Liga, puesto que ahora sólo dependemos de nosotros.
El partido transcurrió con gran igualdad con ocasiones para los dos equipos. El Avicoles Casals se adelantaba en el marcador, para después remontar hasta el2 a1 con dos goles de Carlos Cobos que fue el revulsivo de la primera parte. Se lesionó en una jugada desafortunada Juan, pero supimos reponernos a su ausencia. En el segundo tiempo fue un partido de poder a poder donde Dani marcaba el3 a1, y partir de aquí nos defendimos con una gran labor y sacrificio de todo el equipo. Sólo al final marcaba el equipo rival de un doble-penalti para acto seguido pitar el árbitro el final del partido.
Gran victoria donde no se puede destacar ninguna individualidad, si me dieran a elegir yo me quedaba con la gran labor de equipo que hicieron todos, cada jugador aportó de una manera u otra su granito de arena para conseguir la victoria.
Desdela Junta Directiva, nuestro sponsor Forés Vidal y todos los socios de la Penya, mandamos mucho ánimo a nuestro equipo de futbol-sala. Lo tenemos en las manos, ahora toca rematar la gran temporada que estamos haciendo.
Nuestra peña madridista no tiene límites. Para muestra, un espectador a la salida del último partido en el Bernabeu contra el Racing de Santader, envió saludos a nuestra peña. IMPRESIONANTE ¡¡¡¡¡¡
El Real Madrid rompió los pronósticos y se proclamó campeón de Copa del Rey de baloncesto 19 años después, tras derrotar a su máximo rival y bestia negra en los últimos años, el Barcelona Regal en el Sant Jordi por 74-91. Un pletórico Sergio Llull (23 puntos), acompañado de Jayce Carroll (20), lideró al conjunto de Pablo Laso. Los blancos, con 23 títulos, superan a los blaugranas (22) y siguen siendo los reyes de la Copa.
Será porque existe la maldición del anfitrión o será porque, entre reveses y decepciones, el Real Madrid ha crecido mucho y había elegido la mejor ocasión para demostrarlo. Parecía imposible robarle el fuego a este Barcelona en el cubil del Sant Jordi y el Real Madrid lo hizo con una fe tozuda blindada y la tozudez categórica de los equipos buenos. Buenos y, aunque de repente como en este caso, cuajados. Lo hizo en una masacre, con una exhibición que amasará consecuencias psicológicas y que quizá cambie la mano en la partida de cartas que año tras año juegan Barcelona y Real Madrid. El equipo blanco recupera la Copa casi dos décadas después y se da un festín improbable pero extraordinario que le relanza. Llegó a Barcelona entre turbulencias, sufrió en cuartos y regateó en semifinales. Pero en la final fue un equipo perfecto, una máquina brutalmente competitiva y brutalmente hermosa, capaz de volar y de sangrar, de sudar y sufrir y de acabar disfrutando, con el partido roto en un último cuarto de un único color: el blanco.
El Barcelona probó la medicina que en los últimos años ha aplicado al Real Madrid y a casi todos sus rivales. Se sintió siempre inferior (lo fue), lo probó todo y no encontró ninguna manera, ninguna esperanza. No tuvo ninguna ventaja en el marcador y no encontró más luz que una reacción rabiosa en el tercer cuarto, un trance extraordinario y épico del que nació un carácter que hasta ahora no le conocíamos a este Real Madrid. De 35-46 a 51-52 en los únicos minutos brillantes de Navarro y Lorbek. Ahí, con la grada rugiendo y la defensa del Barcelona echando humo, apareció un triple de Llull, otro de Mirotic, seis puntos seguidos de Carroll… El Barcelona remontó el partido y lo volvió a perder casi sin saber cómo. Y ya no volvió. Con Eidson lesionado, Mickeal robótico, y un naufragio absoluto de Huertas, Wallace, Ingles, Rabaseda… de demasiados jugadores. El Barcelona no fue el Barcelona. Ni tuvo su día ni, sobre todo, le dejó serlo el Real Madrid. De que lo intentó da fe la energía eterna de Ndong (19 puntos, 11 rebotes). Pero perdió con una sonoridad estruendosa reflejada en los 91 puntos que encajó. Un número impropio, en teoría imposible.
Pero no en la práctica. La defensa del Barcelona, la mejor de Europa, fue mantequilla, arcilla en manos de un Real Madrid que fue al volante durante todo el partido. Y antes: Laso aplanó a un Pascual que se perdió en la primera parte en rotaciones que nunca favorecieron a su equipo. El Real Madrid defendió como nunca, inclinó la batalla física y encontró siempre formas de anotar. Fue más duro (sorpresa) e igualó la pelea que se disputó por encima del aro (sorpresa aún mayor). Con eso ganó medio partido, el otro medio con los miles de caminos que descubrió para llegar a la canasta rival; Primero en la zona, después en el exterior. Por calidad o por constancia, por puro talento. De la naturaleza extraña y brutal que enseñó en el Sant Jordi habla que ni ganó el rebote ni pudo correr hasta el último cuarto. Sus armas habituales sustituidas por concentración, energía física, constante body check y aprovechamiento de cada emparejamiento. Hacer a Navarro más daño del que él te hacía, hacer a Mickeal más daño del que él te hacía, hacer a Lorber más daño del que él te hacía…
Llull y Carroll, ejecutores
Llull, de progresión cuestionada desde los experimientos de Messina, firmó el partido de su vida: 10 puntos en el primer cuarto y dos triples que drenaron psicológicamente al Barcelona sobre la bocina de los cuartos segundo y tercero. 5/7 en total en tiros de tres, 23 puntos, 5 asistencias, una lectura inaudita del juego en estático, 25 de valoración y un control absoluto de lo que sucedió en pista. Playmaker y killer, demostró que el Real Madrid estaba perfectamente preparado y Carroll que, además, estaba bendecido. El americano dio un recital para el recuerdo en un segundo tiempo en el que anotó sus 22 puntos, clavos en el ataúd del Barcelona cada vez que éste intentaba levantarse y brochazos de oro en el último cuarto con el partido ya muerto (56-73 en el minuto 32 y tras ocho puntos seguidos del escolta).
La magnitud y las formas de la victoria empieza pero desde luego no termina en Llull y Carroll. El partido reivindicó a Suárez como alero integral o a Begic y Pocius como especialistas. El Real Madrid fue un bloque en plena sinfonía, sin rastro de agotamiento físico y sin un ápice de miedo cuando el Barcelona apretó. Lo hizo, mucho: el segundo cuarto fue una batalla física y sudada, el tercero un hermoso drama en la que cada canasta parecía marcar un cambio de rumbo, cada defensa parecía valer medio título. A todo sobrevivió el Real Madrid, por fin imperial y rotundo, por fin campeón otra vez. Diecinueve años después, con plena justicia y en su mejor partido, sin duda el más importante, de los últimos años. Es rey de la Copa, por fin y otra vez, y su futuro tal vez haya comenzado a reescribirse en el Palau Sant Jordi. O esa sensación pareció navegar en los surcos de una final de Copa, otra, para el recuerdo.
A través de la Federación de Peñas Madridistas de la Comunidad de Madrid y la Federación de Peñas Madridistas de Cataluña, nos hemos solidarizado con el comunicado que han emitido con respecto al lugar donde se quiere disputar la final de la próxima Copa del Rey.
Dicho comunicado, que adjuntamos, está en nuestra web y en facebook por si alguien quiere hacer algún comentario al respecto.
Saludos a todos
MARCOS SAFONT
-Presidente-
PENYA MADRIDISTA EL 7 BLANCO
ROQUETES
www.elsieteblanco.com
www.facebook.com/7blanco
Tfno.: 655.627.230
España, 9 de febrero de 2012
COMUNICADO DE LAS PEÑAS MADRIDISTAS – COPA DEL REY 2012
Ante el debate auspiciado por los medios de comunicación y la controversia surgida por la posible celebración de la final de la Copa del Rey 2012 en el Estadio Santiago Bernabeu, las Peñas Oficiales del Real Madrid abajo firmantes mostramos nuestro más enérgico rechazo a esta posibilidad con los siguientes argumentos:
1. En el año 2004 en una situación semejante, el Fútbol Club Barcelona se negó a que se disputara la final de copa en su estadio, viéndose obligados Real Madrid y Zaragoza a jugar la final en un campo con mucha menor capacidad como fue el de Montjuic.
2. Las aficiones de los equipos que disputarán esta final se han mostrado mayoritariamente irreverentes con la propia competición, con múltiples faltas de respeto a la persona del rey que da nombre a dicho campeonato y al himno que representa a la totalidad de los españoles. En un estadio como el Santiago Bernabeu, que siempre ha mostrado su apoyo a las competiciones nacionales y a la Selección Española, no se puede permitir el bochornoso espectáculo de pasadas ediciones cuando estas dos mismas aficiones silbaron de manera deleznable al himno de nuestra nación y al Rey de España, aparte de lucir todo tipo de emblemas anticonstitucionales prohibidos teóricamente por ley.
3. La celebración de este acontecimiento en el recinto blanco, con el clima de crispación creado, podría suponer lamentablemente altercados que ninguno deseamos. Es pública y notoria la rivalidad -no sólo deportiva- que existe entre las aficiones de los equipos contendientes en esta final y los aficionados madridistas. Es también evidente y comprobable en las diferentes redes sociales que, especialmente para la afición del Fútbol Club Barcelona, jugar en nuestro estadio es motivo de mofa y escarnio hacia los madridistas y entendemos que la presencia masiva de estas aficiones por las calles de Madrid podría suponer que se produjeran episodios de violencia y enfrentamientos con aficionados merengues; situaciones que censuramos y querríamos evitar que sucedieran por todos los medios. La más que probable celebración posterior del título por parte de alguna de estas aficiones en lugares sagrados para la afición madridista constituiría una ofensa aún mayor y potenciaría aún más la posibilidad de graves altercados de orden público.
4. Como de todos es sabido, el Real Madrid Club de Fútbol es propiedad de sus socios y es evidente que, ante el cariz de los acontecimientos, la Junta Directiva del Club y el Presidente en particular, deben atender el requerimiento de la absoluta mayoría de los socios madridistas que se muestran contrarios a la celebración de este partido en el Santiago Bernabeu.
Desde aquí solicitamos a nuestro club, encabezado por nuestro Presidente D. Florentino Pérez, que atienda la voluntad de la masa social del club y tome las medidas necesarias para que esa final no se dispute en el estadio de los madridistas, nuestro estadio.